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Se presenta un análisis de las principales especies de hortalizas que se siembran en Venezuela: su importancia, áreas de producción y características, aspectos que afectan su comercialización y las perspectivas de producción a pesar de las dificultades por las cuales atraviesa el país.


Ramón Díaz. Investigador FONAIAP.
Centro de Investigaciones Agropecuarias del Estado Lara.
Barquisimeto-Venezuela

La siembra de hortalizas en Venezuela estuvo supeditada antes de la llegada de Colón a los conucos y pequeños huertos; sobresaliendo especies nativas del continente como: tomate, ají, pimentón y las auyamas (zapallos). Con la colonización se introdujeron especies de otras latitudes que lograron buena adaptación y su consumo se hizo importante en el país, tales como: repollo, zanahoria, remolacha, etc.

Las hortalizas adquieren importancia comercial a partir del año de 1950 con la llegada al país de un grupo de inmigrantes de Portugal y de las Islas Canarias, quienes iniciaron la siembra en áreas cercanas a las grandes ciudades como Caracas y Barquisimeto.


Situación actual


La importancia de las hortalizas en el país la podemos definir desde tres puntos de vista:

1 .Por su importancia económica, estas especies aportan alrededor del 3,5% del valor generado por el sector agrícola y un 9% del valor del sector agrícola vegetal.

2.Por su importancia social, la forma intensiva de siembra y la posibilidad de hacerlo todo el año, constituye una fuente estable de mano de obra en diversas regiones del país.

3.Por su importancia alimentarla, ellas son fuentes de vitaminas y minerales en la dieta diaria del venezolano.

En los últimos ocho años ha habido un incremento sostenido en el área sembrada y en el volumen de producción de alrededor de 30 y 31 %, respectivamente.

En 1992 se cosecharon 31.135 ha de las principales hortalizas, con una producción aproximada de 600.000 t. El destino de este volumen producido es el siguiente: 93% va al mercado fresco nacional; 6,5% al sector agroindustrial y 0,5% al mercado internacional.

Es común en el país la variación en los volúmenes de producción intra o interanuales de algunas hortalizas, lo cual obliga a importaciones periódicas, especialmente de ajo, cebolla, tomate y pimentón.

La producción de hortalizas en Venezuela se sustenta en el uso de semilla certificada, importada de cultivares de países como: Estados Unidos, Holanda, Japón, Francia, etc. El uso de materiales genéticos nacionales es escaso y se circunscribe a especies como ajo, ají. zapallo, melón y tomate.

En las áreas hortícolas venezolanas se siembran alrededor de unas 36 especies clasificadas como hortalizas, ocupando el tomate, melón, pimentón, la sandía y la cebolla, 61 % del total de área cosechada en 1992 y 70% del volumen producido para ese mismo año.

El consumo per cápita/año se ubica en los últimos cinco años en alrededor de 35 Kg. con una tendencia a bajar por los altos costos de los productos hortícolas a nivel de consumidor, especialmente los de la cesta básica como tomate, cebolla y pimentón.


En el sector de la producción están caracterizados cuatro tipos de explotaciones:

-Productores marginales, con superficies menores a 1 ha, uso de mano de obra familiar, recursos financieros. limitados, tecnologías tradicionales, escasa organización y capacitación, y graves problemas de comercialización.

-Productores pequeños, superficies entre 1 y 2 ha, mano de obra familiar y contratada, poco uso de maquinarias, financiamiento de entes gubernamentales (escaso), casas agrícolas comerciales, intermediarios, uso de tecnologías intermedias, poca organización y problemas de comercialización.

-Arrendatarios, pagan un canon de arrendamiento que incluye preparación de la tierra y suministro de agua, aportando ellos los insumos de producción (semilla, fertilizante, plaguicidas, etc.) su producción es inestable y existen varias modalidades en este sistema de producción.

-Medianos a grandes productores, son propietarios de tierra, usan maquinaria, mano de obra contratada, altos costos de producción, cierto nivel organizacional, planificación de las siembras, financiamiento propio o bancario, asesoramiento técnico.


Localización de la producción

Venezuela presenta una agroecología muy variada, determinada por la existencia de pisos bioclimáticos, que van desde el nivel del mar hasta los 3.500 m de altura.

La topografía, suelo, clima y demás factores del marco ecológico dentro del cual están enclavadas las áreas de producción en el país, han propiciado cierto agrupamiento geográfico, pero en ningún momento ha correspondido a una zonificación con criterios técnicos establecidos.

En años anteriores la localización de la producción estaba dividida en seis áreas o regiones: Capital, representada por el estado Miranda y el Distrito Federal; Central, integrada por los estados Aragua y Carabobo; Centro Occidental, compuesta por los estados Lara, Falcón, Portuguesa y Yaracuy; Andina, formada por los estados Mérida, Trujillo y Táchira; Zuliana, representada por el estado Zulia y la Nororiental, localizada la producción en los estados Monagas, Sucre y Anzoátegui.

En esta zonificación las dos primeras regiones que en el pasado fueron muy importantes como áreas productoras, han perdido vigencia por no poder competir con el urbanismo y el establecimiento de industrias, en mano de obra y costo de la tierra. La Región Nororiental tuvo a principios de la década del 80 un desarrollo impresionante que ha venido perdiendo importancia paulatinamente en los últimos cinco años.

Para nuestros fines vamos a dividir la producción de hortalizas en Venezuela en cuatro regiones:


Región Centro Occidental

La producción de hortalizas de esta área está ubicada en los estados Lara y Falcón, donde se produce un 93% de la producción nacional de cebolla, el 32% del volumen de tomate, 60% de la producción venezolana de pimentón y un 20% del volumen de melón. Se caracteriza esta zona por estar ubicada la producción de hortalizas en áreas semiáridas, necesitándose riego; la siembra se hace todo el año, con precipitación promedio de 450 mm/año, temperaturas máximas de 32° C y mínimas de 14,4°C y una humedad relativa de 64 por ciento.


Región Andina

Están incluidos en esta área los estados Mérida, Trujillo y Táchira y tiene una gran importancia en la producción de las hortalizas de clima fresco, aportando en 1991 el 91 % de la superficie cosechada de ajo, 89% de la zanahoria, 74% de la remolacha, 62% de lechuga y 52% de repollo.

La siembra de hortalizas está ubicada por encima de los 800 msnm, hasta los 3.500 m. Las características principales de esta zona son: gran diversidad de especies hortícolas sembradas, tendencia a la propiedad de las explotaciones, superficies de siembras pequeñas (1/2 a 1 ha), uso de animales para la preparación de la tierra (bueyes, caballo) tecnologías medianas, organización en cooperativas, uso moderado de transporte refrigerado. La temperatura máxima está en 26° C, la mínima en 8° C y un promedio entre 15 y 18° C. La precipitación promedio está cercana a los 900 mm/año, siendo los meses entre mayo y julio los de mayor caída pluviométrica.


Región Zulíana

La producción está localizada en los municipios autónomos: Mara, Páez, Urdaneta y Maracaibo del estado Zulia. Las principales hortalizas sembradas en esta zona son: sandía, melón, tomate y pimentón. En los últimos años se le ha prestado mucha atención al desarrollo hortícola de esta región, por poseer características favorables para la producción y debido al gran mercado que posee en su entorno (principal área petrolera del país).

Cabe mencionar, la producción de algunas hortalizas en las llamadas "barbacoas", el cual es un sistema de producción forzada en estructuras parecidas a semilleros con suelos preparados y de las cuales viven unas 2.000 familias. Las hortalizas que se obtienen en este sistema de producción son: cebolla en rama, lechuga criolla, cilantro y rabanito. La temperatura máxima de esta zona se ubica en 38°C, con mínimas de 22°C y una media de 29°C. La humedad relativa oscila alrededor de 58 por ciento.

Región de Los Llanos

Esta región está integrada por los estados Portuguesa, Guárico y Cojedes y la producción principal es de tomate para agroindustria, pimentón, cebolla y cucurbitáceas. La siembra se concentra en los meses de noviembre hasta mayo, cuando las precipitaciones. pluviales son mínimas. En los últimos tres años ha habido un desplazamiento de la siembra de cebolla desde las áreas semiáridas de la Región Centro Occidental hasta esta zona llanera, motivado a problemas fitosanitarios. En esta región las explotaciones hortícolas se caracterizan por superficie de medianas a grandes, uso de maquinaria, mano de obra contratada y financiamiento de la agroindustria.

En el caso específico del tomate, los productores hacen uso de semilla híbrida. La temperatura promedio oscila alrededor de 26° C, con máximas de 35° C y mínimas de 19° C. La precipitación está alrededor de 1,150 mm/año, con el mayor pico entre los meses de mayo a julio.

Características de la producción

Tamaño de las explotaciones y tenencia de la tierra

Existe una estrecha relación entre el tamaño de las explotaciones hortícolas y la tenencia de la tierra, pues en un alto porcentaje los productores no son propietarios, sino que trabajan la tierra como arrendatarios, medianeros, etc., circunstancia que limita la expansión de las áreas cultivadas.

Las explotaciones de la Región Andina son pequeñas (menos de 1 ha), son diversificadas e intensivas en uso, predominando la propiedad. En la Región Centro Occidental el tamaño de los predios oscila entre 5 y 8 ha, predominando el arrendamiento. En la Región de los Llanos y la del Zulia las explotaciones son de tamaño mediano a grandes y predomina la propiedad y el arrendamiento.


Manejo tecnológico

Es variable el uso de tecnologías que se reflejan en producción y productos de mejor calidad. Es en la Región Centro Occidental y la de los Llanos, donde se realiza la actividad hortícola más tecnificada, al hacer uso de prácticas como fertilización, manejo de plagas y enfermedades, riego, uso de maquinaria agrícola y otras.

La producción de hortalizas en todas las regiones está sustentada en semilla certificada extranjera, siendo los principales suplidores Estados Unidos, Holanda, Francia y otros países. En el país han habido intentos para producir semilla de algunos rubros con ventajas comparativas, pero sin llegar a nada firme.

La utilización de maquinaria agrícola es un hecho concreto en las áreas con tendencia a la especialización (Región Centro Occidental y de los Llanos), En la Región Andina, donde predominan las extensiones pequeñas y con topografía quebrada prevalece la labranza con tracción animal.

El riego es una práctica de vital importancia, especialmente en las áreas semiáridas de la Región Centro Occidental. En la Región de los Llanos, Centro Occidental y Zulia predomina el sistema de riego por surcos o melgas y en la Región Andina, el sistema de riego por aspersión.

La fertilización se practica comúnmente por parte de los productores de hortalizas, difícilmente se encuentra un horticultor que no abone sus cultivos. Con la eliminación del subsidio a los abonos, los productores están tendiendo a hacer un uso racional de este insumo, empleando las recomendaciones generales sobre dosis, forma y épocas de aplicación. También se observa una tendencia positiva al uso del análisis de suelo con fines de fertilización.

En Venezuela, la diseminación e incremento de las plagas y enfermedades que atacan las hortalizas, limitando la producción y afectando la calidad del producto final, se ha extendido al mismo ritmo que se han venido desarrollando las áreas de siembra.


Financiamiento

El crédito agrícola es sin lugar a dudas, un aspecto importante para alcanzar el adelanto tecnológico de los productores hortícolas, puesto que favorece la optimización de los recursos humanos y físicos disponibles en el proceso productivo. Cuando el crédito no es oportuno y suficiente, ocasiona un desequilibrio de la producción al influir directamente en la subutilización de los insumos físicos, químicos, infraestructuras, etc. El financiamiento actual es bastante limitado y no cónsono a la realidad de los costos reales de producción para cada región, lo cual restringe la expansión y desarrollo integral y sostenible de esta actividad agrícola.

En general, se puede decir que un porcentaje significativo de los productores se autofinancia, otros recurren a las compañías procesadoras y un volumen importante recibe créditos de empresas comerciales que distribuyen insumos agrícolas y pecuarios.

Generación de tecnologías y extensión agrícola

La investigación permite orientar los esfuerzos y recursos materiales, técnicos y financieros para la consecución de los objetivos trazados en los diferentes programas de investigación ubicados en las áreas de influencia de la siembra de hortalizas.

En el país, los entes con programas de investigación en hortalizas son:

El Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias (FONAIAP), con un Centro de Investigación en la Región Centro Occidental, donde se generan tecnologías para las hortalizas de clima cálido: tomate, pimentón, cebolla, etc., y otro localizado en la Región Andina, con investigación prioritaria en hortalizas de clima fresco: ajo, repollo, lechuga, zanahoria, etc.

La Fundación Servicio para el Agricultor (FUSAGRI), este programa tiene ingerencia en la Región de los Llanos y del Zulia, específicamente en hortalizas para la industria y para exportación.

Las universidades nacionales, a través de sus Facultades de Agronomía realizan investigación con un radio de acción a su área de influencia. Ciertas corporaciones regionales y el CONICIT, que si bien no hacen investigación directa, la promueven o estimulan, financiando proyectos.

La debilidad común en todos los programas de investigación establecidos en el país consiste en una escasez crónica de personal capacitado, falta de recursos, fuga de personal a otras instituciones y sueldos bajos.

La investigación planteada en los últimos años en el país se ha orientado bajo el esquema en el cual el proceso productivo tiene mayor influencia: el aspecto tecnológico, considerando poco el aspecto social y económico.

Desde 1989, el Centro de Investigaciones del Estado Lara ha venido trabajando, con el esquema del enfoque de sistemas y la metodología de investigación-desarrollo, con resultados bastante significativos.

La extensión agrícola o asistencia técnica en hortalizas en el país presenta un balance negativo. Las tecnologías generadas por la investigación no han tenido una difusión y adopción exitosa por los usuarios, debido al deficiente servicio de extensión, el cual no ha logrado desarrollarse en una forma compatible con las necesidades de la actividad hortícola nacional.


Características de la comercialización

Existen factores que han afectado el mercadeo de las hortalizas y que han prevalecido por muchos años, por no haber voluntades en los diferentes sectores del proceso para resolverlo. Como problemas principales se destacan los siguientes:

Fragmentación y defectuoso régimen de tenencia de la tierra

En párrafos anteriores se mencionó las limitaciones que tiene esta figura en la expansión de las áreas de siembra de hortalizas, y además como el tamaño de las explotaciones son pequeñas y la producción insignificante, se dificulta que este tipo de productor pueda actuar en la fijación de precios.


Cosecha

En el país no existe un patrón establecido para la, cosecha de cada uno de los rubros hortícolas, caracterizándose la misma por la desuniformidad en el punto de maduración. Es frecuente observar en el campo la cosecha de productos que no han logrado su maduración fisiológica, por el hecho de que el precio en el mercado es atractivo, trayendo como consecuencia que los productos no logren un desarrollo óptimo en su tamaño y características organolépticas, factores de mucha importancia en el proceso de la comercialización.


Clasificación y empaque

En términos generales, se puede decir que no existe en el país una política de clasificación de las hortalizas, lo cual impide la agrupación en lotes con características similares (tamaño, color, etc.) que faciliten la descripción del producto y permita establecer un sistema de información de mercados. Tampoco existen especificaciones que permitan la clasificación y relación de la producción en base al destino final de la misma, bien sea para el consumo fresco, la industria o exportación. Las selecciones que se hacen a nivel de agricultor, mayorista y detallista, no obedecen a una regla preestablecida y se realizan en forma particular y aislada, dependiendo del criterio exclusivo de quien las hace.

En cuanto al empaque, los tipos más utilizados son el huacal papero, cestas plásticas y el saco de sisal (Agave sisalana). Estos empaques presentan limitaciones como: excesiva capacidad, poca protección al producto contenido y difícil manejo, lo cual se refleja en elevadas pérdidas que ocurren en los diferentes niveles de comercialización. Algunas hortalizas se comercializan sin ningún tipo de embalaje, sufriendo golpes y magulladuras que alteran la calidad del producto.


Transporte

Venezuela cuenta con un sistema vial bastante desarrollado que comunica las principales ciudades, permitiendo el movimiento de las hortalizas dentro de los centros urbanos; el problema se presenta desde los centros de producción hasta las vías principales. El tipo de transporte más utilizado es el camión, el cual no cuenta con refrigeración, causando pérdidas considerables en este nivel del proceso.

Para el comercio internacional, en el país existen suficientes puertos a distancias medias de los centros de producción, lo cual significa una ventaja comparativa.

También existen aeropuertos internacionales cercanos a los grandes centros de producción de hortalizas. Sin embargo, este medio de transporte es muy caro.


Almacenamiento

En el país se utiliza poco el almacenamiento refrigerado de las hortalizas, que permite la conservación de las mismas y prolongue su período de comercialización. Esta deficiencia obliga a realizar el mercadeo lo más rápido posible, tomando en cuenta lo perecedero de estos productos y ocasionando una distribución inadecuada a las necesidades del consumidor. Todo esto evidencia la comercialización de las hortalizas como riesgosa y sujeta a elevadas pérdidas.


Centros de acopio

No está generalizada la ubicación de centros de acopio en los centros de producción, donde las hortalizas puedan recibir un tratamiento adecuado (selección, clasificación, empaque, etc.) para su posterior comercialización.

En la Región Andina y en la de los Llanos existen cooperativas que cuentan con centros de acopio, lo cual le permite una mejor preparación de las hortalizas para su venta en supermercados selectos y para el mercado de la exportación.


Información de mercados

Muchas de las fallas que inciden en una mala comercialización de las hortalizas, tienen su origen en el hecho de no disponer de una información adecuada que permita establecer ajustes entre la oferta y la demanda, con lo cual el agricultor pueda planificar su cosecha. Un sistema de información de precios debe colocar en igualdad de condiciones a compradores y vendedores, con el fin de lograr precios más justos. Desde hace 15 años la Fundación para el Desarrollo de la Región Centro Occidental (FUDECO) y la desaparecida Corporación de Mercadeo Agrícola (CMA), a través de periódicos y emisoras radiales de la Región Centro Occidental han implantado un programa de información de precios y oferta de frutas, verduras y hortalizas en los mercados mayoristas y minoristas.

En Venezuela ha habido un crecimiento acelerado de la población y de hecho, de las áreas urbanas (Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto y San Cristóbal). Esto ha obligado a la creación de nuevos mercados localizados, los cuales han sido construidos de acuerdo con las necesidades actuales, contando con instalaciones modernas que faciliten la comercialización de las hortalizas. Ejemplo de esta política lo representa el Mercado Mayorista de Barquisimeto, ubicado en el estado Lara de la Región Centro Occidental.

Es importante destacar que el comercio al mayor y al detal se caracteriza por una escasa capacitación de los comerciantes y una atomización de sector, que se refleja en una baja eficiencia de las operaciones y costos de comercialización muy elevados. En Venezuela se considera que las pérdidas postcosecha se ubican alrededor del 35% del volumen producido.


Situación potencial

Perspectivas para la producción de hortalizas

En Venezuela se han logrado apreciables adelantos en el proceso de producción de hortalizas en parte, debido a la tecnología traída por los agricultores extranjeros y a los esfuerzos hechos por la investigación realizada en los diferentes entes involucrados en esta actividad. Sin embargo, la nueva realidad que vive el país con una tendencia a la apertura de los mercados, una economía en crisis, déficit fiscal, etc., hace pensar que debe haber un viraje al cual no escapa el desarrollo de las hortalizas en los próximos años.

Como se mencionó anteriormente, la producción de hortalizas en el país depende en un volumen considerable (60-70%) de pequeños a medianos productores y prácticamente son los más afectados por las políticas actuales del gobierno nacional (eliminación de subsidios, incremento desmesurada de los insumos de producción), incidiendo esto en los costos de producción, altos precios de los productos para los consumidores y una potencia contracción de la demanda.

El Estado venezolano debe dirigir los esfuerzos financieros, humanos y de estructura hasta este sector, el cual se encuentra actualmente en una situación difícil que al no buscarse solución a corto plazo tendrá que definitivamente dejar la actividad productiva en este renglón.

Afortunadamente, existe para este sector un amplio margen de progreso, el cual puede ser explotado bajo tres puntos de vista: la generación cae tecnologías asequibles a las condiciones socioeconómicas donde se desenvuelven estos productores, la organización en cooperativas, asociación de prestatarios, etc., actividad que les permitiría hacer una mejor comercialización de sus productos, compra de insumos más baratos, equipos y maquinarias, incorporación de valor agregado a sus productos y por último, el productor pequeño debe capacitarse para que administre los recursos eficientemente.

En relación con los grandes productores se considera que un factor importante a considerar es la organización, ya que les permitiría evaluar sus deficiencias y corregirlas. Por ejemplo, si los productores de una localidad confrontan un problema que limita su producción y productividad, ellos pueden licitar y financiar los programas de investigación y desarrollo establecidos en la localidad para la solución de esas limitantes y no esperar que sea el Estado venezolano (escasos recursos) quien le brinde apoyo en encontrarle respuesta al problema planteado.

Uno de los acontecimientos importantes que vive Venezuela actualmente es la descentralización y transferencia de poderes de la administración centralizada de cada uno de los estados que conforman la geografía nacional. Esta política puede traer beneficios importantes al desarrollo de las hortalizas en las principales regiones del país, porque esto permitirá que cada estado pueda constituir a base de esfuerzos integrados programas vigorosos de investigación, transferencia de tecnologías y asistencia técnica.

Existen razones para creer que las hortalizas en Venezuela pueden conseguir un desarrollo positivo y sostenido en lo que resta de este siglo. Entre las razones podemos mencionar las siguientes: recursos agroclimáticos óptimos, un mercado interno de consumo factible de mejorar y un mercado externo en el cual es posible, creando las bases necesarias, especialmente una cultura de exportación, competir con productos venezolanos.





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