Gorila: Habitat anatomia origen evolucion hominoideos orangutan horangutan
gorilla pongidos primate mono antropomorfo reproduccion chimpance ...

EL GORILAont >


Nombre Científico: Gorilla gorilla

Familia: Póngidos

Orden: Primates

Clase: Mamíferos

Identificación: Es el mayor y más robusto de los primates; los poderosos brazos, la gran cabeza y el pelaje negro y abundante lo hacen inconfundible.

Tamaño: Longitud cabeza – cuerpo: 150-160 cm en las hembras y 170-180 en los machos (récord: 195 cm); altura a cuatro patas: 1-17 m, aunque erguido puede acercare a los 2 m.

Peso: Hembras: 70-120 kg (récord: 140 kg); machos:135-215 kg (el récord en cautividad es de 350 kg).

Distribución: Africa ecuatorial, central y centro-occidental.

Hábitat: Selva lluviosa.

Alimentación: Vegetación estricta.

Reproducción : Una sola cría (muy rara vez, dos) tras una gestación de entre 8 y 9 meses.


Los gorilas se encuentran muy próximos a la especie humana en la escala evolutiva. De hecho, las similitudes son muchas, empezando por el embarazo, que normalmente es de una única cría. Al principio, estos primates se desplazan gateando como los bebés humanos, para luego erguirse sobre las piernas, aunque su forma de locomoción más común sigue siendo a cuatro patas. En posición bípeda, disponen de las manos libres, que pueden utilizar para el famoso tamborileo sobre el pecho. Parece que también conceden importancia al descanso nocturno, pues se hacen la cama cada día. Con la edad, a los machos les salen canas y, en fin, cada individuo tiene su propia personalidad, con rasgos faciales propios e incluso caracteres familiares.


ORIGEN Y EVOLUCIÓN ont >

Los monos antropomorfos

Hace unos 25 millones de años (durante el Mioceno) los primates de mayor tamaño, es decir, los antropomorfos –término que significa “con forma de hombre”- estaban diversificados en decenas de géneros y numerosas especies. La mayoría han desaparecido (por extinción o por transformación en formas más evolucionadas), de modo que en la actualidad sólo quedan quince especies, agrupadas en cuatro géneros, reunidos a su vez en dos familias: hilobátidos y póngidos.
En los hilobátidos se incluyen las once especies de gibones, simios arborícolas de menor tamaño que viven en las selvas del sudeste asiático. Conforman una familia homogénea que se separó del tronco común (hace unos 20 millones de años), siendo muy distintos a los integrantes de la otra familia, que engloba las cuatro especies (en tres géneros) restantes.

Los hominoideos

Los hominoideos constituyen una familia que agrupa a los cinco grandes primates existentes en la actualidad. Hace unos 12-13 millones de años se independizó el género de los ponginos, que daría lugar al actual orangután, que sobrevive en Borneo y en algunos puntos de Sumatra. Algunos expertos le dan categoría de familia, constituyendo la familia de los póngidos, mientras que otros autores lo incluyen en la misma familia que los humanos (familia homínidos). La divergencia entre el género Gorilla, que daría lugar al actual gorila, y los otros grandes simios se produjo hace unos 9 millones de años.
Por su parte, la separación de los géneros Pan y Homo tuvo lugar hace unos 4-5 millones de años. Posteriormente, a partir de Pan divergieron las dos especies actuales de chimpancés: el común (P. troglodytes) y el bonobo (P. paniscus), siendo ambas africanas. Esta especiación se produjo hace menos de tres millones de años, razón por la que ambos animales son tan similares. Los dos están más próximos al hombre que al gorila.

En cuanto a la rama del género Homo, ésta ha dado lugar a varias especies, pero todas han desaparecido excepto la actual, que corresponde al Homo sapiens.
De este modo, la distancia filogenética que separa a los humanos de los chimpancés –medida en términos de “tiempo evolutivo”- es de poco más de 5 millones de años. Ambas especies del género Pan, el chimpancé y el bonobo, son los animales vivos más parecidos al hombre, compartiendo con él el 98% del patrimonio genético. En concreto, de todos los genes que codifican proteínas para conformar el cerebro, sólo cincuenta son distintos entre los cerebros es más por el tamaño que por el “diseño”.


LAS ESPECIES DE HOMINOIDEOSont >

Los orangutanes

El orangután (Pongo pygmaeus), también llamado “primate rojo o pelirrojo”, es el mayor simio arborícola y el único hominiodeo que vive casi permanentemente en los árboles. De su constitución destacan los larguísimos brazos, dos veces más largos que las piernas, que le resultan muy útiles para alcanzar cualquier rama o liana de la selva. Avanza lentamente pero con la gran seguridad que le proporcionan sus fortísimos pies y manos, los cuales le permiten quedarse colgado, incluso dormido, en las posiciones más inverosímiles. Actualmente, diversos autores consideran que existen dos subespecies distintas (la de Sumatra sería P. abelii), que poseen algunas diferencias evidentes en morfología y en comportamiento.

El orangután se alimenta básicamente de frutas y de otras partes de las plantas y árboles donde vive, como hojas, lianas, incluso cortezas. Su dieta se completa con algunos insectos y, ocasionalmente, pequeños vertebrados, así como huevos. El macho es más corpulento y se distingue enseguida por los grandes repliegues de tejido fibrosos que ensanchan su cara. En ocasiones vive en grupos laxos, pero a menudo los machos adultos viven solitarios. Para definir su territorio, los machos adultos rugen con gruñidos que pueden ser oídos a más de un kilómetro de distancia.

Chimpancés y hombres

El chimpancé común y el bonobo (Pan troglodytes y P. paniscus) son menos arborícolas que los orangutanes, pero más que los gorilas. Las capacidades sensoriales son muy similares a las humanas y su cerebro está muy desarrollado, permitiendo un alto grado de inteligencia en condiciones adecuadas. Respecto al hombre (Homo sapiens) debe decirse que han aparecido diversas especies del género Homo en los últimos 2-4 millones de años, pero sólo sobrevive el actual. El que ha tenido una extinción más reciente es H. neandertbalensis, que actualmente se considera una subespecie. Todos se distinguían por abandonar la vida arborícola, caminara completamente erguidos (bipedismo), pérdida progresiva de pelaje, acortamiento de los brazos, alargamiento de las piernas y aumento de la capacidad craneal, lo que ha culminado en el hombre moderno.

Las subespecies de gorila

Existen tres subespecies de gorila: la de llanura occidental, la de llanura oriental y la de montaña. La primera (Gorilla gorilla gorilla) ocupa zonas de Camerún, Guinea Ecuatorial, República Democrática del Congo, Gabón, República Centroafricana y una pequeña parte de Nigeria. Los gorilas adultos y algunas hembras presentan una curiosa y característica cresta marrón, mientras que el pelaje de los machos cuenta con una región plateada por toda la espalda, hasta los cuartos traseros y entre los hombros extendiéndose hasta los muslos.

El gorila de llanura oriental (G. g graueri) se encuentra en República Democrática del Congo, al este del río Lualaba. De cuerpo más ancho y fuerte que el de llanura occidental, presenta una cara más alargada y un pelaje más negro. La zona plateada de los machos no se extiende hasta los muslos como en el caso del gorila de llanura occidental.

El gorila de montaña (G. g. beringei) era desconocido por el mundo occidental hasta 1902. Su pequeña población se restringe a la cordillera de los volcanes apagados de los montes Virunga,, en el enclave fronterizo entre Ruanda, República Democrática del Congo y Uganda, y a una pequeña zona del sudoeste de este último país. Se distingue por su coloración muy negra, con un pelaje largo y sedoso en los brazos.


MEDIO NATURAL

Distribución

El gorila está presente en las selvas de Africa ecuatorial, concentrándose en dos zonas principales: en el oeste, alrededor del golfo de Guinea –Camerún, República Centroafricana, Gabón, República Democrática del Congo, Nigeria y Guinea Ecuatorial-, y en e este, donde ocupa el enclave de República Democrática del Congo oriental, oeste de Uganda y Ruanda. Vive en las selvas lluviosas de llanura y de montaña. La subespecie de montaña puede superar los 4.000 m de altitud.

Régimen alimentario

De régimen vegetariano estricto, los gorilas ingieren gran variedad de plantas (más de un centenar de especies), consumiendo brotes, hojas, frutos, raíces, cortezas, tubérculos, tallos e incluso helechos. Les gustan especialmente las plantas tiernas, como los brote de bambú. También ingieren, sin advertirlo, larvas y pequeños insectos que viven en las plantas. Dado el bao valor nutritivo de esta comida, deben ingerirla en gran cantidad y masticarla bien; asimismo, comen sus propios excrementos, aunque no como parte habitual de su dieta. En Gabón es frecuente que rompan los termiteros para alimentarse de las termitas.

Ocupación del espacio

El área de campeo de los gorilas depende del tipo de vegetación (disponibilidad del alimento) y del tamaño del grupo. El área de alimentación de los gorilas oscila entre los 4 y los 40 km2, aunque lo más frecuente es que se sitúe entre los 8 y los 25 km2. La densidad de las poblaciones es distinta según el área geográfica. En las selvas pluviales de las tierras bajas, se calcula en un ejemplar por kilómetro cuadrado, mientras que en las zonas montañosas el número de ejemplares asciende hasta tres o cuatro. No existe territorialidad, de manera que el área de los grupos se solapa, pudiendo éstos incluso cruzarse en su deambular, lo que no provoca agresión alguna ya que no hay terreno que defender.

Aunque muestra preferencia por las zonas arboladas, el macho adulto casi siempre está en el suelo, pues su gran corpulencia implicaría un grave riesgo de accidentes por rotura de ramas. Por los mismos motivos, los jóvenes y algunas hembras son los únicos que realizan incursiones en los árboles con cierta frecuencia.
Análogamente, cada noche los adultos suelen construir su propia cama en el suelo, mientras que los jóvenes lo hacen en los árboles; las crías de menos de un año duermen en la cama de su madre. La cama, o nido, consiste en un lecho más o menos circular de plantas blandas, cuya finalidad principal es aislar al animal de la humedad del suelo.

Hay machos solitarios, pero lo normal es que vivan en grupos de cuatro a dieciséis individuos (máximo treinta), habiendo un “espalda plateada” dominante o varios machos adultos, un mayor número de hembras con sus crías y, a veces, algún macho joven. Tantas bocas requieren alimento en abundancia y si prueban cultivos humanos, suelen gustarle mucho. Entonces, pueden producir daños en ciertas plantaciones, sobre todo de caña de azúcar y de plátanos, pues la voracidad de uno de estos grupos es bastante elevada. Por este motivo, son perseguidos en algunas zonas.

Depredadores

Aparte del hombre, el único depredador al que debe temer el gorila es el leopardo, ya que los demás grandes carnívoros africanos no comparten su hábitat. Además, este felino sólo ataca con cierta frecuencia a los jóvenes y, eventualmente, a alguna hembra; en cualquier caso, elude siempre a los machos adultos, pues un enfrentamiento con ellos podría resultarle fatal.
Por supuesto, su peor enemigo es el hombre, que ha provocado el drástico retroceso de las poblaciones de gorilas sobre todo a lo largo del siglo XX.
La causa directa más importante en su disminución es la caza: originalmente, los nativos lo hacían por a carne; posteriormente los colonizadores, por el trofeo; y en la actualidad, por el comercio de su cabeza y extremidades. Hasta que se prohibió su caza, las matanzas de gorilas fueron el motivo principal de su recesión.

Y es que esta especie siempre ha ejercido una fascinación especial, acrecentada por las narraciones de los primeros exploradores que hablaban del gran simio mitad hombre, mitad bestia de cerca de 3 m de alto (4 m con los brazos alzados) y media tonelada de peso. Además, se contaban fábulas acerca de su crueldad y ferocidad, mostrándolo siempre presto a atacar al hombre después de golpearse el pecho; incluso hay dibujos que lo ilustran devorando un ser humano, cuando es un animal estrictamente vegetariano. Por supuesto, esta criatura infernal sólo existió en la mente de los que lo imaginaron, pero ello resultó fatalmente decisivo para incentivar la caza de los gorilas reales.

Estado de las poblaciones

A pesar de la existencia de cazadores furtivos, en la actualidad una causa indirecta es la más importante en el retroceso de las poblaciones de gorilas. Ya que las expansión agrícola ha provocado la desaparición de gran parte de su hábitat. En conjunto, el gorila está considerado como una especie vulnerable, si bien la situación de cada subespecie es muy distinta.

El gorila de llanura occidental es el que tiene un estatus más sólido: sus efectivos se calculan en unos 40.000, estando dispersados por los territorios de seis países. Menos tranquilizadora es la población del gorila de llanura oriental, que consta de entre 2.600 y 4.500 ejemplares distribuidos por un área mucho más pequeña en el este de República Democrática del Congo. No obstante, el gorila de montaña es el que se encuentra en peores condiciones: en claro peligro de extinción, apenas sobreviven unos seiscientos individuos.


ANATOMÍA DEL GORILA

El simio gigante pariente del hombre

Con un nivel de semejanza con el hombre muy superior al supuesto antiguamente, el gorila es el mayor y más fuerte de todos los primates; también es el menos arborícola. Cuando se yerguen sobre sus piernas poseen una figura colosal, ya que los grandes machos pueden acercarse a los 2 m de altura sin levantar los brazos.

Cabeza

Maciza en grado sumo, con frente baja y los arcos superciliares muy prominentes.
Presenta una ancha nariz chata y unas pequeñas orejas muy parecidas a las humanas. Los machos se caracterizan por una cabeza muy alta en la parte posterior, debido a la “cimera”, estructura constituida por tejido óseo.
Cada individuo posee una nariz característica (como los humanos, tienen distintas huellas dactilares) de manera que no resulta difícil distinguirlos.

Manos

Grandes y anchas, con los dedos largos y las uñas gruesas.
Son enormes en comparación con las de otros primates, con dedos tan largos como bananas.
El pulgar –al igual que en el hombre, es oponible.
El gorila apoya las manos en el suelo por los nudillos tanto en posición de reposo como cuando camina, lo que, debido a la escasa longitud de sus piernas, produce la típica figura “medio erguida”.

Brazos

Largos y poderosamente musculados.

Piernas

Muy anchas, pero cortas en proporción al tamaño del cuerpo.
Los gorilas tienen la habilidad de trepar a los árboles, pero sus pies son más planos que los de los otros primates, pues el gorila camina apoyando la planta de los pies –que es negra- en el suelo.

Pecho

Peludo en la juventud, queda lampiño en la madurez. Este carácter aumenta la contundencia de los golpes que se dan con la palma de las manos, en el conocido tamborileo de los machos, lo que constituye una señal de excitación; este tamborileo también se utiliza para indicar la presencia de humanos, y para comunicar la ubicación del grupo.

Pelaje


Es de color negro, grisáceo o amarronado, aunque al nacer carecen de pelo (a excepción de un pequeño penacho en la cabeza). Especialmente largo en los brazos, en el caso del gorila de montaña es globalmente más espeso en las poblaciones que viven en ambientes fríos. Con la edad, el pelaje de la región lumbar, de los flancos y del abdomen se vuelve gris. Los machos adultos suelen adquirir una tonalidad grisácea en el dorso: son los machos dorsicanos o de lomo plateado. Una excepción es el “copito de nieve”, un gorila albino.


CICLO VITAL

Los bebés gorila

Sin existir un período reproductor concreto, la hembra suela quedar embarazada aproximadamente cada tres o cuatro años. Tras una gestación parecida a la humana, nace una sola cría muy desvalida: tiene tan poca fuerza y le pesa tanto la cabeza, que necesita de los continuos cuidados de la madre para salir adelante. Los bebés gorila crecen dos veces más rápido que los humanos y, como éstos, empiezan desplazándose gateando a cuatro patas (a los 3,5-5 meses). Tres meses más tarde, ya pueden moverse erguidos. A partir de su segundo o tercer aniversario se produce el destete, pero el joven se queda con la madre hasta los tres años de edad, pues debe aprender qué plantas y qué parte de ellas son comestibles, así como multitud de comportamientos necesarios que no son innatos, como hacerse la cama, comunicare con gestos, voces y actitudes, etc.

En cuanto alcanzan la madurez sexual, lo que sucede alrededor de los ocho años para las hembras (aunque en los machos se puede retrasar bastante), ambos sexos suelen abandonar el grupo familiar: os machos constituirán el suyo propio después de un tiempo de vida en solitario, mientras las hembras siguen haciéndolo hasta los 12-13 años, lo que es la causa de la mayor corpulencia de los machos adultos.

Los grupos familiares

Animales muy sociales, los gorilas viven en grupos altamente jerarquizados y estables. Los machos dominantes de espalda son los jefes y guías del grupo familiar (puede haber uno o dos más subdominantes, que son candidatos a sucederle) y poseen una fuerza extraordinaria, si bien casi nunca la emplean. Con frecuencia, las hembras confían sus crías al macho para poder descansar o comer tranquilas. El gran macho acepta todas las travesuras del pequeño con paciencia infinita y, si la madre muere, él es quien se hace cargo del huérfano y no otra hembra. Lo vigila y protege continuamente durante el día y se acuesta con él en la cama por la noche. Este comportamiento se produce igualmente a pesar de que la cría no sea hija del “lomo plateado”, aunque tiene que pertenecer al grupo familiar; debe puntualizare que esta pertenencia no siempre significa que existan lazos de sangre, pues las hembras pueden tener procedencia diversa y, al contrario que en otros primates, son los vínculos afectivos que e establecen entre cada hembra y el macho dominante los que mantienen la cohesión del grupo.

Los gorilas jóvenes juegan constantemente, lo cual es fundamental para su largo aprendizaje. En los juegos interviene todo el grupo, no sólo sus padres. Toda esta ternura paternal tiene una excepción. Cuando, tras una pelea entre machos, es vencido el jefe del grupo, el nuevo macho dominante mata todas las crías existentes. De esta forma, las hembras entran en celo de inmediato y pueden ser fecundadas enseguida por el nuevo macho dominante. Si siguieran amamantando o cuidando de sus crías tardarían mucho tiempo, incluso años, en volver a estar receptivas.


COMPORTAMIENTO

Las paradas de intimidación

No le faltan procedimientos a los gorilas para comunicarse con sus semejantes: se han identificado más de veinte sonidos con significado distinto, además de una amplísima gama de gestos, posturas y actitudes con diverso valor para transmitir su estado de ánimo. Son muy pacíficos, pero ante la presencia de algún peligro, sobre todo si hay crías, los machos adultos se enfrentan al intruso. Se yerguen sobre las piernas, en posición bípeda, por lo que las manos quedan libres, permitiendo una compleja conducta ritualizada que se define como “parada de intimidación”.

Esta conducta se puede resumir en las siguientes pautas: el animal emite gritos, cae de rodillas, arranca plantas que se lleva a la boca, se yergue sobre las piernas, arroja al aire trozos de vegetales, patalea y se golpea el pecho con la palma de las manos, corre hacia el intruso, arranca más plantas y golpea el suelo con la palma de las manos. Este proceso, con múltiples variantes según las poblaciones, el individuo y la situación, puede producirse ante un macho rival, ante un depredador (o un cazador furtivo) o simplemente puede estar causado por un estado de excitación.

Los estudios de Dian Fossey

Al contrario de lo que ocurre con otras especies, de las que se pueden sacar conclusiones globales, válidas para todos sus miembros, los gorilas presentan conductas individualizadas. Esta particularidad complica en gran medida los estudios y conclusiones, de manera que para que sean fiables, deben ser muy prolongados en el tiempo.

No cabe duda de que quien más ha estudiado el comportamiento de los gorilas de montaña en libertad es la famosa etóloga y primatóloga norteamericana Dian Fossey, que les dedicó diecinueve años de su vida. No puede decirse que su método fuese muy académico ni exento de críticas, pues cuando en 1966 llegó a Virunga no tenía formación alguna, aunque releyese constantemente las notas de George Schaller. Mucho más tarde obtendría el doctorado por la universidad de Cambridge, pero sus mejores contribuciones se produjeron tiempo antes. A partir de sus anticuados sistemas de registro mediante cuadernos de notas, Fossey obtenía datos cuantitativos de gran precisión y podía así sacar valiosas conclusiones.

Sus colaboradores, muchos más académicos, afirman que no saben cómo lo conseguía, pero reconocen que nunca se equivocaba. Conocía tan bien a “sus gorilas” que los distinguía perfectamente y les ponía nombre a todos, tratándolos como compañeros. Aseguran que Fossey marcó las pautas para entender la complicada vida social de estos grandes simios, para comprender por qué unos grupos presentan características distintas de otros y por qué mientras algunos individuos responden de una manera a ciertos estímulos, otros se comportan de forma distinta. Se puede decir que cada individuo tiene su personalidad.

Un amor entre especies

La etología es tan diversa como las especies que se pueden estudiar, pero no se debe olvidar que el etólogo también pertenece a una especie. Por ello, es lógico que sienta mayor afinidad por los animales más próximos. Una situación análoga se vive en la conservación de la naturaleza: podemos proclamar que todas las especies son iguales en derechos de supervivencia, pero enseguida se puede ironizar añadiendo que “unas son más iguales que otras”, ya que nadie siente lo mismo cuando aplasta una hormiga del camino que cuando contempla el cadáver de un gorila muerto a tiros.

Del mismo modo, al estudiar el comportamiento de las hormigas no se puede mantener la misma actitud que cuando el objeto de estudio es el gorila. Además, es evidente que sólo algunos animales son susceptible de que el etólogo “se integre” en sus sociedades, y éste es el caso que nos ocupa. No fue hasta enero de 1970 cuando Dian Fossey tocó por primera vez un gorila, en concreto un macho joven llamado Peanuts, ella le tendió la mano y el gorila le dio una palmada. Al principio, Fossey no se acercaba en absoluto a ellos para no molestarlos y no interferir en su conducta, pero luego se dio cuenta –hay que reconocer que por iniciativa del fotógrafo Bob Campbell- que sólo acercándose podría descubrir muchas facetas cotidianas y aún íntimas de la vida de los gorilas. De hecho, existen numerosos precedentes: ya los antropólogos de campo conocen desde hace mucho tiempo la importancia de que el antropólogo conviva con el pueble primitivo que está analizando.

En el ámbito de otras especies, podemos recordar los estudios de Jane Goodall con los chimpancés. Y Dian no sólo se integró, sino que formó parte de la familia de los gorilas, se unió a su destino defendiéndolos hasta la muerte-, y no resulta exagerado decir que implicó sus sentimientos en lo que resultaría un muy especial “amor entre especies”.





Datos del Autor
Escribir al Autor
Agregar Comentario
Rankear este Aviso
Estadísticas

» meol


Tecnologia Rie.cl V2010