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Alzheimer.


¿Qué es esta enfermedad?


La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad degenerativa del cerebro para la cual no existe recuperación. Lenta e inexorablemente, la enfermedad ataca las células nerviosas en todas las partes de la corteza del cerebro, así como algunas estructuras circundantes, deteriorando así las capacidades de la persona de gobernar las emociones, reconocer errores y patrones, coordinar el movimiento y recordar.


A lo último, la persona afligida pierde toda la memoria y funcionamiento mental.


Aproximadamente la mitad de las personas en los hospicios para ancianos y casi la mitad de todas las personas mayores de 85 años sufren de la Enfermedad de Alzheimer. Es ahora la cuarta causa principal de muerte en los adultos y, a menos que se desarrollen métodos eficaces para la prevención y el tratamiento, la Enfermedad de Alzheimer alcanzará proporciones epidémicas para mediados del próximo siglo.


¿Qué síntomas presenta?


Los síntomas de la Enfermedad de Alzheimer pueden pasarse por alto ya que se asemejan a las señales del envejecimiento natural. Estos síntomas incluyen olvido, pérdida de la concentración, pérdida de peso sin explicación y problemas motrices, incluyendo dificultades leves para caminar. En los individuos sanos, síntomas similares pueden ser resultado de fatiga, aflicción o depresión, enfermedad, pérdida de la visión o la audición, el uso de alcohol o ciertos medicamentos, o sencillamente la carga de tener demasiados detalles para recordar inmediatamente.

Pero cuando la pérdida de la memoria empeora, la familia y los amigos perciben que existen problemas graves [vea el cuadro, Diferencias entre las señales normales del envejecimiento y la demencia, abajo]. Un indicio para diferenciar la Enfermedad de Alzheimer del envejecimiento normal puede ser la incapacidad del paciente de comprender el significado de las palabras.

Los problemas sensoriales que la acompañan, como la pérdida de la audición y una disminución en la capacidad de leer, así como debilidad física general en los pacientes recién diagnosticados con la Enfermedad de Alzheimer indican un tiempo más corto de supervivencia. Algunos otros trastornos pueden estar causando estos síntomas extremos y deberán descartarse antes de que un diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer pueda ser concluyente.


¿Qué pruebas confirmarán un diagnóstico de la Enfermedad de Alzheimer?



Cerca del 20% de los presuntos casos de Enfermedad de Alzheimer resultan ser otro trastorno, la mitad de los cuales son potencialmente tratables o controlables. Estrictamente hablando, un diagnóstico definitivo de la Enfermedad de Alzheimer sólo podrá efectuarse a través de una autopsia después de la muerte.



¿Es hereditaria?


Una investigación sobre los factores genéticos ha sido la apolipoproteína ApoE4, un subtipo de ApoE, la cual juega un papel en el movimiento y distribución del colesterol de las células nerviosas en reparación durante el desarrollo y después de una lesión, nos indica que el factor genético es determinante en la aparición de esta enfermedad.

El gen de ApoE viene en tres tipos posibles: ApoE2, ApoE3 y ApoE4; las personas heredan una copia de un tipo de cada padre.

Otra investigación ha identificado anormalidades genéticas en la mitocondria (la fuente de energía dentro de las células) en cerca de 20% de las personas con la Enfermedad de Alzheimer de inicio tardío; este defecto genético se pasa sólo de la madre --no del padre al niño.

Los factores genéticos desempeñan una función principal pero no ofrecen una respuesta completa en lo que respecta al desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer. También parece que los factores del medio ambiente ejercen algún efecto.

Un estudio reciente indica que los factores de riesgo de la Enfermedad de Alzheimer pueden ser diferentes en las mujeres y los hombres. Los hombres tienen un riesgo mayor de desarrollar la Enfermedad de Alzheimer. La terapia de estrógeno puede ayudar a proteger a las mujeres mayores.

La lesión de la cabeza puede acelerar el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer en las personas que son ya susceptibles a la enfermedad.

Algunos estudios (no todos) han encontrado un enlace entre la ateroesclerosis, o endurecimiento de las arterias, y la Enfermedad de Alzheimer, en particular entre las personas que portan el gen ApoE4.


¿Cómo se puede prevenir?


Cada vez más, los estudios están reportando que el estrógeno protege contra la Enfermedad de Alzheimer y el funcionamiento mental reducido normalmente asociado con la vejez. Varios estudios han reportado que las mujeres que están haciendo la terapia de reemplazo de hormonas (en varios combinaciones) tienen mejores resultados en pruebas de memoria y aprendizaje que las mujeres que no la están haciendo.

Dos estudios recientes encontraron que las mujeres que estaban haciendo la terapia de reemplazo de hormonas tenían un riesgo reducido de la Enfermedad de Alzheimer --en un estudio el riesgo fue inferior en un 60%. La terapia de estrógeno puede incluso ayudar a las mujeres con la Enfermedad de Alzheimer existente; un estudio encontró que las mujeres con la Enfermedad de Alzheimer entre leve y moderado mostraron mejor funcionamiento mental después de tomar estrógeno; y otro reportó menos evidencia de la Enfermedad de Alzheimer en los cerebros de las mujeres que tomaban estrógeno que en las que no lo estaban tomando.


¿Cómo se maneja? ¿Tiene tratamiento? ¿Es curable?


En la actualidad se están estudiando cantidades de medicamentos, la mayoría de ellos con el propósito de aliviar los síntomas; no hay una cura. La FDA cataloga los medicamentos para la Enfermedad de Alzheimer en el nivel más alto de prioridad para su estudio, en la misma categoría de los medicamentos para el SIDA, el cáncer y otras enfemedades potencialmente mortales.

Tacrine (THA o Cognex) y donepezil (Aricept) son los únicos medicamentos en este momento aprobados específicamente para la Enfermedad de Alzheimer. Ambos están diseñados para aumentar la cantidad de acetilcolina en el cerebro. Los beneficios de estos y otros medicamentos que protegen el sistema colinérgico están muy lejanos de ser notables, pero sí mejoran levemente la función y capacidades mentales, en particular en el habla y el reconocimiento de ideas, en aproximadamente la mitad de pacientes con enfermedad entre leve y moderada.


Medicamentos antiinflamatorios.



Dado que el proceso inflamatorio puede desempeñar un papel en la Enfermedad de Alzheimer, están estudiándose varios medicamentos antiinflamatorios. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides, que incluyen aspirina e ibuprofeno, están bajo escrutinio intenso.


Los corticosteroides son los medicamentos antiinflamatorios con mayor frecuencia prescritos, pero el uso a largo plazo en realidad puede causar pérdida de la memoria y no parecen afectar las prostaglandinas, sustancias que parecen ser factores en el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer y que los antiinflamatorios no esteroides intentan combatir.


Estrógeno y otras hormonas.


Parece ser que la terapia de reemplazo de estrógenos desacelera la progresión e incluso previene la Enfermedad de Alzheimer, creando así interés en otras posibles terapias hormonales. Dihydroepiandrosterone (DHEA), una hormona sexual que alcanza su punto cumbre en la juventud y disminuye con la edad, ha mostrado algún beneficio en la memoria en los estudios con animales.


Medicamentos para la depresión y la irritabilidad.



La depresión mayor con demencia que ocurre en las personas ancianas puede ser una señal temprana de la Enfermedad de Alzheimer; en tales casos, ésta precede a la Enfermedad de Alzheimer por dos años o menos.

Se cree que se puede tratar a estas personas con antidepresivos y uno de los medicamentos, como donepezil, en la actualidad empleado para la Enfermedad de Alzheimer.

Los antidepresivos conocidos como inhibidores de reabsorción de la serotonina selectiva (SSRI, pos siglas en inglés) pueden ser particularmente eficaces en aliviar la depresión, irritabilidad y la excitación asociada con la Enfermedad de Alzheimer. Estos síntomas y los síntomas más severos, incluyendo comportamiento verbal o físicamente agresivo y el deambular, se han tratado tradicionalmente con medicamentos antipsicóticos como el haloperidol (Haldol) y el antidepresivo desyrel (Trazodone).


¿Una vez diagnosticada que se hace con el paciente?


A menudo los médicos no les dirán a los pacientes que tienen la Enfermedad de Alzheimer. Los expertos indican que la progresión puede desacelerar con esfuerzo intelectual y la mayoría de los medicamentos a nivel de investigación en esayos se realizan en las etapas iniciales.

Si un paciente de la Enfermedad de Alzheimer expresa la necesidad de saber la verdad, se le deberá decir. Entonces tanto el prestador de asistencia como el paciente podrán empezar a abordar los asuntos de esta enfermedad discapacitante que pueden ser controlados, como por ejemplo el acceso a grupos de apoyo y medicamentos en investigación.

Los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer muestran oscilaciones abruptas del estado de ánimo y pueden tornarse agresivos y enojados. Parte de este comportamiento errático es causado por cambios químicos en el cerebro. Pero, sin duda, también pude atribuirse a la terrible y real experiencia de perder el conocimiento y la comprensión de sus alrededores, causando el temor y la frustración que ya no puede expresar verbalmente. Es importante que el prestador de asistencia controle el ambiente, manteniendo las distracciones y el ruido a un mínimo, y hablando claro.

La mayoría de los expertos recomiendan hablarle lentamente a un paciente con la Enfermedad de Alzheimer, pero algunos prestadores de asistencia sugieren que los pacientes que padecen esta enfermedad responden mejor a frases claras, pronunciadas rapidamente que pueden recordar más fácilmente.

Los prestadores de asistencia deberán mantener una actitud lo más neutral posible; muchos pacientes con la Enfermedad de Alzheimer son sumamente sensibles a las emociones implícitas de los prestadores de asistencia y reaccionan negativamente a señales de condescendencia, ira y frustración. Aunque se presta bastante atención a las emociones negativas de los pacientes con la Enfermedad de Alzheimer, algunos pacientes se tornan muy gentiles, reteniendo la capacidad de reírse de ellos mismos incluso después de que sus capacidades verbales han desaparecido.

Algunos no parecen infelices sino en un estado místico o similar al producido por el efecto de una droga a medida que el pasado y el futuro se les escapa. La estimulación de este estado puede brindarle algo de consuelo al prestador de asistencia.

Un estudio encontró que la ansiedad y la frustración pueden ser aliviadas mirando películas o videos de los miembros de la familia y los eventos del pasado del paciente. Los pacientes que sufren de la Enfermedad de Alzheimer pueden tornarse delusorios a veces por lo que se les deberá volver a tranquilizar y a dirigir a otras actividades.

No existe una sola personalidad de la Enfermedad de Alzheimer, de la misma manera que no existe una sola personalidad humana. Cada paciente deberá tratarse como el individuo que el o ella sigue siendo incluso después de que el ser social ha desaparecido.

Tan pronto se diagnostica la Enfermedad de Alzheimer, al paciente se le deberá prohibir el que conduzca. Otro rasgo potencialmente peligroso es la tendencia que tienen los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer de deambular. En el momento en que el paciente desarrolla esta tendencia, muchos prestadores de asistencia estiman que este es el momento de buscar hospicios para ancianos u otras instituciones protectoras para sus seres queridos.

Para los pacientes que se quedan en la casa, deberán instalarse cerraduras afuera de la puerta, que el prestador de asistencia pueda abrir y no el paciente. Se podrían instalar alarmas en las salidas. Deberá implementarse un programa de ejercicio diario que ayude a cansar físicamente al paciente; un estudio reveló que caminar 30 minutos tres veces al día también mejora la comunicación.

Tratamiento en casa durante las etapas posteriores.
Aunque el prestador de asistencia tenga los recursos para mantener a los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer en la casa durante las etapas posteriores de la enfermedad, la ayuda externa sigue siendo esencial. Es importante que los prestadores de asistencia reciban orientación y apoyo para ellos mismos también.


¿Qué papel juega la familia? ¿Qué profesional la debe manejar?

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad particularmente devastadora, ya que la familia del paciente por lo general deberá resistir dos pérdidas diferentes, en primer lugar, la desaparición de la personalidad que ellos conocen y, finalmente, la muerte de la persona.

Nadie deberá resistir tal agonía solo. Pocas enfermedades afectan tanto a un paciente y a su familia, o por un período de tiempo tan largo como la Enfermedad de Alzheimer. Tratar con los pacientes de la Enfermedad de Alzheimer durante todo el curso de la enfermedad es agotador.

A menudo, los mismos prestadores de asistencia empiezan a mostrar señales de trastorno mental o mala salud. La depresión, empatía, agotamiento, culpa y la ira pueden crear caos para el individuo normalmente sano enfrentado con la atención de un ser querido que sufre de la Enfermedad de Alzheimer.

Los estudios están encontrando que los miembros de la familia que reciben orientación y apoyo pueden mantener al paciente en el hogar por mucho más tiempo que los prestadores de asistencia que no reciben este apoyo.

Además de la carga emocional, la asistencia profesional de un paciente en una institución geriátrica con programas especiales para el tratamiento del Alzheimer puede ser muy costosa.
La decisión de llevar al paciente a un servicio de atención profesional es de la familia y sus capacidades para prestarle asistencia.


¿Cuál es el pronóstico para el paciente?


El tiempo que le resta de vida a una víctima de la Enfermedad de Alzheimer es por lo general reducido, aunque un paciente puede vivir entre tres a veinte años después del diagnóstico. La fase final de la enfermedad puede durar desde unos pocos meses hasta varios años, durante cuyo tiempo el paciente se vuelve cada vez más inmóvil y disfuncional. Los prestadores de asistencia deberán comprender las fases de esta enfermedad para ayudar a determinar sus propias capacidades para tratar esta enfermedad tan triste.



Autor: LUIS MORILLO E. MD.





» http://www.abcmedicus.com/articulo/pacientes/1/id/34/pagina/5/alzheimer.html


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