El Cocodrilo. Anatomia Origen Evolucion Habitat Ciclo vital Clasificacion.
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EL COCODRILO


Nombre Científico: Crocodylus niloticus

Familia: Crocodílido

Orden: Crocodilios

Clase : Reptiles

Identificación: Hocico corto en comparación con las otra especies; superficie superior de la cabeza irregular, pero sin crestas notables; cinco dedos con uñas en las patas delanteras y cuatro en las posteriores. Patas traseras totalmente palmeadas.
Coloración verde oscura (en algunas poblaciones es parda o marrón).

Tamaño: Hasta 5 m de longitud total (valor máximo: 7 m).

Peso: Puede superar los 1.000 kg.

Distribución: Africa subsahariana, incluyendo Madagascar y algunas otras islas del océano Indico, como las Comores y las Seychelles.

Hábitat: Marismas, manglares, desembocaduras de ríos y, especialmente, zonas húmedas del interior, como ríos lentos, lagos, incluso poza y charcas temporales.

Alimentación: Los jóvenes capturan insectos; al llegar a adultos, peces y moluscos; y, a partir de los 3 m de longitud, se atreven a cazar vertebrado de mayor tamaño.

Reproducción: Puesta de 15 a 80 huevos (normalmente de 20 a 50), que se incuban durante 12 ó 13 semanas. No alcanzan la madurez sexual hasta transcurridos 12 ó 15 años.


Quizás “tanque anfibios” sea la expresión que mejor resume la biología de los cocodrilos. Con sus siete metros y una tonelada de peso, son auténticos lagartos gigante, pues ningún saurio actual los supera en tamaño. Y, cual verdaderos tanques anfibios, están acorazados con una piel formada por placas osificadas que les protege de las agresiones exteriores. Viven en ambientes acuáticos de casi todas las zonas tropicales del mundo y, aunque pueden caminar con rapidez cortos trechos, toda su estructura está pensada para el medio acuoso. En sus ecosistemas son auténticos superdepredadores. Pueden pasar meses sin comer y los de mayor tamaño cazan grandes herbívoros, que matan sumergiéndolos y luego despedazan



ORIGEN Y EVOLUCIÓN


El origen de los cocodrilos


Los primeros cocodrilos (muy próximos a los antepasados de las aves) surgieron en el Triásico superior, hace unos 230 millones de años, y se expandieron especialmente durante el Jurásico, diversificándose en familias y originando formas ya muy parecidas a los actuales. Así, se han encontrado restos fósiles de hace 90 millones de años del denominado Phobosuchus: un cocodrilo marino gigantesco, de 15 metros de largo, que sembraba el terror en los mares del Cretácico.

Las extinciones de finales del Cretácico, hace 65 millones de años, que acabaron con todos los dinosaurios, apenas afectaron al orden de los crocodilios; más bien al contrario: los cocodrilos ocuparon los “espacios” que habían quedado libres en el mar, el agua dulce y la tierra firme. En cambio, durante la era Terciaria fueron desapareciendo progresivamente la mayor parte de familias, hasta quedar tan sólo las tres actuales.


Reptiles muy evolucionados

Los cocodrilos han realizado adaptaciones muy modernas y únicas entre los reptiles. Por ejemplo, en la mayoría de éstos el olfato funciona a través de la lengua, que debe salir al exterior, captar las partículas olfativas y depositarlas en el órgano de Jacobson. En los cocodrilos, en cambio, las partículas entran por los orificios nasales y van directamente a los sacos olfativos. Así pues, su olfato está ligado a la respiración, como en los mamíferos.

Otro importante logro evolutivo es el repliegue que separa la boca de la faringe, que impide que entre agua en la garganta cuando están sumergidos con la boca abierta, lo que sucede al ahogar a una presa. Además, las fosas nasales conducen el aire hasta más allá del repliegue, lo que permite la respiración cuando sobresale el extremo del hocico.


Control de la temperatura

El corazón de los cocodrilos, que posee un tabique intraventricular y cuatro cavidades como el de los mamíferos, modifica la frecuencia de los latidos según la aportación de oxígeno, y los vasos del sistema circulatorio tienen la capacidad de contraerse y dilatarse, lo que contribuye a la termorregulación. Cuando están en el agua se refrigeran, pero cuando descansan, el tórrido sol haría subir excesivamente la temperatura. Para evitarlo abren la boca, aumentando la transpiración. Alternando las dos situaciones, consiguen mantener una temperatura interior de unos 25°C. No son, pues, estrictamente de “sangre fría” como la mayoría de reptiles, sino que poseen un control bastante cercano a los homeotermos (aves y mamíferos).


TODOS LOS COCODRILOS

Actualmente existen 22 especies del orden Crocodylia. Se distinguen tres familias: crocodílidos (14 especies), aligatóridos (7 especies) y gaviálidos (1 especie). Dentro de los crocodílidos se distinguen tres géneros: Crocodylus, Osteolaemus y Tomistoma, el primero con 12 representantes y los dos últimos, con una sola especie. Los aligatóridos contienen cuatro géneros: Alligator (2 especies), Caimán (2), Melanosuchus (1) y Paleosuchus (2). Aquí aparecen todas las especies excepto a del Nilo, cuyas características ya se han visto.



COCODRILO DE AGUJA (Crocodylus cataphractus)

También llamado cocodrilo de hocico alargado, de Panzer y de Guinea, o falso gavial, es de tamaño medio (de 2 a xxx m, llegando a veces a los 4). De hocico muy alargado, vive en Africa occidental y central, en lagunas del litoral y ríos. Se alimenta de crustáceos, anfibios y reptiles y sobre todo peces.


COCODRILO ENANO (DEL CONGO) (Osteolaemus tetraspis)

Lo sobrepasa el metro y medio de longitud. El hocico es corto, ancho y rectangular, destacando el prominente arco superciliar. Se alimenta de cangrejos, peces, anfibios y frutas, y es el cocodrilo más terrestre. Vive en Africa Occidental y a menudo se caza para venderlo como anima doméstico.


COCODRILO NARIGUDO (Crocodylus acutus)

También se le conoce como cocodrilo americano o real. De 2,5 a 5 m, tiene el hocico largo y triangular. Prefiere zonas marinas o salobres del litoral, como manglares y estuarios. Se distribuye del sur de Florida a Ecuador, incluyendo Cuba y las otras grandes Antillas. Caza invertebrados acuáticos, peces, aves, pequeños mamíferos y reptiles.


COCODRILO CUBANO (Crocodylus rhombifer)

También llamado cocodrilo criollo, mide entre 2,5 a 3 m. El hocico es de tamaño medio triangular y los dedos de las patas anteriores están atrofiados. Es una especie endémica de Cuba, vive en zonas pantanosas del litoral, y caza peces, tortugas y pequeños mamíferos.


ALIGÁTOR DEL MISSISSIPI (Alligator mississippiensis)

También conocido como caimán americano o del Mississipi, alcanza los 4m. Caza de noche cualquier presa que encuentre en los ríos, por lo que es peligroso para el hombre. Vive en zonas del sureste de Estados Unidos y de la costa atlántica, el río, lagos y zonas pantanosas.


CAIMÁN COMÚN O DE ANTEOJOS (Caiman crocodylus) ( C. sclerops)

Sólo puede alcanzar los 2,5 m. Vive en ríos, lados y canales de drenaje de América Central y del Sur. Se alimenta de invertebrados, peces, anfibios y aves, y de mamíferos de reducidas dimensiones.


COCODRILO MAYA (Crocodylus moreletti)

Raramente llega a los 2 m y posee un hocico mediano triangular. Vive en marismas y lagos de agua tranquilas, poco profundas y con abundante vegetación de México, Belice y la franja norte de Guatemala. Se alimenta de crustáceos, peces y pequeños mamíferos.


COCODRILO DEL ORINOCO (Crocodylus intermedius)

Los machos alcanzan 4 m, pero las hembras son más pequeñas. Se alimenta de invertebrados (insectos, caracoles y cangrejos), aves, peces y pequeños mamíferos. Habita en grandes ríos y aguas tranquilas de la cuenca del Orinoco.


YECARÉ (Caimán latirostris)

Mide como máximo 3 m y vive en ríos y pantanos de América del sur oriental, alimentándose de numerosos vertebrados, aunque sobre todo come caracoles. Se le caza intensamente por la carne (especialmente de cola) y por la piel.


CAIMANES Géneros Paleosuchus y Melanosuchus)

Conforman tres especies que sólo viven en América del Sur. El género Paleosuchus incluye dos, el caimán almizclado (P. Palpebrosus) y el caimán almizclado brasileño (P. trigonatus). Viven en los ríos de agua rápidas, son muy pequeños (1,5m), tienen el hocico ancho y corto y suelen cazar pequeños vertebrados. El segundo género es monoespecífico: M. niger. Corresponde al caimán negro o moreno y es el doble de grande que los anteriores.


COCODRILO DE LOS PANTANOS (Crocodylus palustris)

De 2 a 3 m, se le conoce como cocodrilo palustre, de las marismas y mugger. Vive en aguas tranquilas, especialmente marismas arboladas, de la India, Pakistán, Sri Lanka, Irán (aquí casi extinguido) y Nepal, siendo el que alcanza mayor altitud. Se alimenta de insectos y pequeños vertebrados.


ALIGÁTOR O CAIMÁN CHINO (Alligator sinensis)

Raramente llega a los 2,5 m y es el único aligatórido que vive fuera del continente americano. Se encuentra en China, sobre todo en la cuenca baja derecha del río Yang Tze Kiang, al oeste de Shangai.


CODODRILO DE SIAM (Crocodylus siamensis)

De 2,5 a 3 m, posee un hocico mediano con cresta preorbital. Se encuentra en zonas acuáticas de Thailandia, Camboya, Vietnam, Borneo, Java e Islas Célebes. Se alimenta de peces.


COCODRILO DE FILIPINAS (Crocodylus mindorensis)

Mide 2 m. También se le conoce como cocodrilo de Mindoro. Habita en ríos, lagos y marismas de Filipinas y el archipiélago Sulu. Se le considera una subespecie del siguiente.


COCODRILO DE NUEVA GUINEA (Crocodylus novaeguinae)

Mide de 1,5 a 3 m. Se encuentra en estuarios y zonas acuáticas poco profundas de agua dulce o salobre. Vive en Oceanía: Nueva Guinea e islas de Kepulanak Aru. Caza insectos y vertebrados de pequeño tamaño. Es muy apreciado por su piel, por lo que no es abundante.


COCODRILO MARINO (Crocodylus porosus)

También conocido como cocodrilo de agua salada, de estuario, indo-pacífico y poroso, mide 4 ó 5 m, pero puede alcanzar 6-7 m. Vive en desembocaduras fluviales, manglares, zonas de costa y en grandes ríos del sudeste asiático, Filipinas, norte de Australia, Indonesia, Nueva Guinea y archipiélagos de Oceanía, y a veces se adentra en alta mar. Caza crustáceos, aves, mamíferos y peces, incluyendo tiburones.


COCODRILO AUSTRALIANO (Crocodylus johnsoni)

También llamado cocodrilo de Johnson, mide 2,5 m y tiene el hocico largo y triangular. Vive en el norte de Australia, en grandes ríos, lagos y otras zonas húmedas, tanto de agua dulce como salobre. Se alimenta de invertebrados grandes, peces, anfibios, reptiles, aves y pequeños mamíferos.


COCODRILO MALAYO (Tomistoma schlegelii)

También se le conoce como falso gavial de Borneo. Raramente supera los 4 m, su hocico es muy fino y alargado, y se alimenta de peces. Vive en los grandes ríos de Borneo, Sumatra y demás zonas de la región indo-malaya.


GAVIAL (DEL GANCES) (Gavialis gangeticus)

Puede llegar a superar los 6 m y su hocico es prominente, cilíndrico, largo y fino. Es el cocodrilo mejor adaptado a la vida acuática y raramente sale del agua. Se alimenta de peces y anfibios. Vive en las cuencas de los ríos Ganges, Brahmaputra, Kaladan, Indo, Mahanadi e Irawady.



ADAPTACIONES Y DIVERSIDAD


La adaptación al medio


Hace millones de años, los cocodrilos habían ocupado casi todo tipo de hábitats, tanto acuáticos como terrestres. En nuestra era todavía existía un cocodrilo completamente terrestre en Nueva Caledonia, hasta que los primeros pobladores lo exterminaron hace unos 1.500 años. Ahora, tan sólo el cocodrilo enano pasa gran parte de su tiempo en tierra firma, mientras que el resto vive sobre todo en aguas continentales, aceptando unos pocos las salobres y aún menos las marinas.

Así, el cocodrilo narigudo, el cubano, el australiano y el de Nueva Guinea toleran elevadas concentraciones de sal, pero sólo dos pueden considerarse realmente marinos: el del Nilo, que gracias a eso ha colonizado Madagascar y otras islas del océano Índico, y sobre todo el denominado cocodrilo marino. Este es un excelente nadador y ha sido visto (e incluso ha sido pescado) en alta mar. De hecho, ha ampliado su distribución, a través del Pacífico, a numerosos y lejanos archipiélagos de Oceanía.

En cuanto a la altitud, la mayor parte de poblaciones ocupan zonas bajas, y sólo el cocodrilo de los pantanos (en Nepal) y el del Nilo (en zonas montañosas de Africa) alcanzan cotas altas. Otra preferencia ambiental consiste en que las aguas sean tranquilas, es decir, lagos, charcas y ríos de curso lento. La excepción está en los caimanes almizclados de Sudamérica, especializados en los cursos fluviales rápidos.

Finalmente, en cuanto al ciclo anual, en casi todos es continuo, ya que habitan zonas tropicales en las que las estaciones no están marcadas por inviernos fríos. Tan sólo algunas poblaciones del aligátor del Mississipi entran en letargo invernal.


Camuflaje para pasar inadvertido

Una de las adaptaciones más importantes del cocodrilo al medio es su camuflaje (o cripsis) "perfecto”. A través del largo proceso de evolución, este grupo animal ha ido adquiriendo pequeñas y grandes características tendentes a conseguir un camuflaje óptimo. Para los cocodrilos jóvenes, que son presa de gran cantidad de predadores, es vital pasar inadvertidos. Pero, una vez que alcanzan los dos o tres metros, se convierten en depredadores de los mismos animales que antes les cazaban, y entonces, para capturarlos con éxito, es igualmente necesario acercarse sin ser visto hasta el último momento.

Entre las adaptaciones más notables que les confieren esta gran capacidad de camuflaje destacan algunas especialmente importantes.

La forma aplanada. Como grandes depredadores deben tener un cuerpo grande; sin embargo, su escasísima altura (no existe otro animal de sus dimensiones que tenga una forma tan aplanada) hace que destaquen muy poco.

El color. La mayoría tienen una tonalidad verde olivácea (como la vegetación acuática o terrestre), a veces algo marrón (como el agua fangosa o el suelo húmedo). Además, estos reptiles suelen tener franjas y manchas más oscuras que aumentan la cripsis. El vientre, en cambio, al quedar oculto, no necesita la coloración críptica y suele ser blanquecino o amarillento. Un caso curioso es el del caimán de anteojos, que puede cambiar rápidamente de color, pasando de muy oscuro o muy claro, y viceversa.

Los ojos y los orificios nasales. Son sobresalientes, lo que les permite permanecer ocultos bajo el agua (donde casi siempre cazan) sin dejar a la vista nada más.

Las crestas y protuberancias. Sobresalen del agua a menudo y contribuyen a confundir a la presa (o al depredador), ya que cualquier contorno disruptivo es más difícil de distinguir que una forma continua.

La conducta. Es también un elemento que contribuye al camuflaje: casi siempre están inmóviles, dejándose arrastrar por la corriente como si de un tronco se tratase. Y cuando se acercan suelen hacerlo lentamente, contorsionándose como si siguieran las ondas del agua, e impulsándose sólo con la cola.


Pájaros adaptados a los cocodrilos

Los cocodrilos permanecen largo tiempo fuera del agua con la boca abierta para regular su temperatura, y un “nido ecológico” de estas magnitudes no podía ser desaprovechado. En efecto, varios pájaros, como la avefría espinosa (Vanellus spinosus) y el pluvial (Pluvianus aegyptius), libran a los cocodrilos del Nilo de los restos de comida y de numerosos parásitos que se adhieren a la epidermis de las comisuras de los labios. A veces incluso penetran en la enorme boca para quitarle diversos invertebrados, algunos inofensivos, pero otros muy molestos, como las sanguijuelas.

El ave presenta este comportamiento porque así asegura la comida. Pero, además, también es un buen sistema de alarma, ya que si se acerca algún animal peligroso, la avefría se mueve nerviosamente dando agudos gritos de alarma, con lo que los cocodrilos jóvenes pueden ponerse a salvo dentro del agua rápidamente, aunque los adultos no tienen nada que temer.

En algunas especies americana, esta función higiénica corre a cargo de un pequeño pez, la Gambusia, que les libra de parásitos cuando están en el agua.



EL COCODRILO DEL NILO


Un lagarto gigante y acorazado

La anatomía externa de los cocodrilos, y del cocodrilo del Nilo en particular, responde a una inmejorable adaptación al medio acuático en el que viven. Su gran envergadura le convierte en un animal poderoso y casi inexpugnable, y sus características físicas le permiten ser un preciso y casi infalible depredador.

Orificios nasales

En una protuberancia del extremo del hocico para poder respirar cuando el resto está sumergido.

Hocico

De forma triangular y alargada, pero menos que en otros cocodrilos.

Boca

Grande y provista de numerosos dientes.

Bolsa distendible

Entre las dos barras de la mandíbula para retener las presas.


Dientes

El cocodrilo del Niño posee numerosos dientes, algunos muy grande, que incluso pueden sobresalir con la boca cerrada. Aparte de los dientes visibles, posee muchos más en el interior de las encías, que van creciendo y saliendo al exterior para sustituir a los que se rompen y se pierden durante la caza o se caen por viejos.

Ojos

Sobresalen del cráneo para poder ver fuera del agua. Además de los párpados normales (superior e inferior), el cocodrilo posee un tercer párpado, llamado nictitante, que consiste en una membrana transparente que recubre y protege el ojo cuando del cocodrilo está bajo el agua. El iris, de un brillante amarillo metálico, contrasta con la negra pupila, que es vertical, como en los gatos.


Cabeza

Superficie cefálica irregular, sin crestas aparentes.

Oído

Membrana timpánica cubierta por un pliegue cutáneo para evitar que entre el agua. El sentido del oído está muy desarrollado.


Escamas ventrales

Mucho más delgadas y finas que las de lomo y de color más claro. .

Escamas

Gruesas placas de osteoderma en forma de escama.
Las escamas son gruesas expansiones de la piel en forma de placas que no pueden desprenderse como las de los peces, sino que forman parte de la dermis y al estar osificadas, protegen perfectamente al animal de las agresiones externas, como una capa acorazada.

Patas delanteras

Cortas, sin palmear, de 5 dedos con uñas para desgarrar la presa.

Patas posteriores

Cortas, de 4 dedos y palmeada para nadar.

Cola

Larga y aplanada verticalmente con doble cresta en la base. De constitución cartilaginosa, la cola sirve para desplazarse en el agua, pues la potente musculatura, al ondulare, proporciona un fuerte impulso. Además, sirve para acumular reserva de grasa, lo que permite al animal estar muchos meses sin comer. Si la pierde cuando es joven en un combate, suele crecer otra vez.

Forma del cuerpo

Silueta hidrodinámica, redondeada en el ángulo de ataque y acabada en punta alargada por la cola.



EL CICLO VITAL


Jerarquía y territorialidad

En las poblaciones de cocodrilos, por cada macho hay, generalmente, diez a veinte hembras. En un río o lago, el territorio de un macho es un segmento del litoral, aunque no todos los machos lo poseen. Si esta zona es atravesada por hembras de cualquier grupo o por machos jóvenes, no son molestados, pero si lo hace un macho mayor, será inmediatamente perseguido por el dueño guardián. Es una señal de que el territorio está ocupado, pero casi nunca comporta pelea alguna. Cuando dos machos con territorio se encuentran en el límite común, suelen mirarse en momento y dar media vuelta sin más.

La parada nupcial

Cuando una hembra cruza el territorio de un macho, éste puede iniciar el cortejo si ella levanta la cola en señal de predisposición. Entonces, él arquea el cuerpo, chapotea con la cola y abre y cierra la boca, A continuación, la hembra nada lentamente con el hocico fuera del agua y emitiendo unos mugidos; el macho la sigue, obligándola a girar para que realice círculos cada vez más cerrados.

Sólo algunas veces este ritual termina en apareamiento completo. Par que ello ocurra, la hembra se sitúa en aguas poco profundas y debe acceder a que el macho ponga las patas delanteras sobre su hombro, para después subirse a su espalda. Así colocado, el macho se arquea y la hembra separa la cola para que las cloacas puedan entrar en contacto breves momentos (la cópula no suele durar más de un minuto).

La puesta y el nacimiento

Los cocodrilos deben apostar por una prole numerosa porque las pérdidas serán también muy elevadas. Según las especies, ponen de una docena a cerca de un centenar de huevos. Las hembras del cocodrilo del Nilo excavan un agujero en el suelo y, después de efectuar la puesta, lo tapan de nuevo. Muy agresiva durante la puesta, la hembra suele mantenerse cerca para alejar a los posibles depredadores, pero siempre se pierden muchas nidadas por recalentamiento excesivo, porque sube el nivel del agua o porque la aplasta un hipopótamo.

Al nacer, el cocodrilo apenas pesa 70 g, y él mismo rompe el cascarón. Las crías se alimentan de insectos, cangrejos y oros invertebrados, y crecen unos 30 cm al año, hasta alcanzar el tamaño adulto a los 7-8 años.



LA CAZA


Cada vez más grande

La mayoría de los cocodrilos jóvenes se alimentan de invertebrados, como cangrejos, insectos y caracoles. A media que crecen, el tamaño de las presas aumenta: empiezan a cazar pequeños vertebrados (peces y ranas), luego aves, roedores, serpientes, y cuando alcanzan los dos o tres metros ya empiezan a capturar mamíferos mayores, hasta llegar a los grandes herbívoros. Finalmente, terminan atacando animales tan grandes que no pueden engullirlos enteros, de manera que tienen que desgarrarlos en pedazos.


Diferentes estrategias para diferentes presas

La captura de peces y otros animales nadadores puede realizarse de dos maneras: la primera, con un quiebro lateral de la cabeza, ya que la disposición de los ojos no le permite una buena visión frontal; a veces pueden utilizar la ayuda de la cola para dirigirlos hacia la boca o el acorralamiento hacia la orilla para limitar las vías de escape. La segunda consiste en sacarlos fuera del agua de un golpe. En todo caso, siempre los traga enteros y vivos, por lo que, para evitar que escapen, resulta de gran ayuda la bolsa que cuelga entre las barras de la mandíbula inferior.

Algunos cocodrilos, como el gavial del Ganges, cazan anfibios y peces atacándolos con un fuerte golpe lateral del hocico y aprovechando el momento de aturdimiento para engullirlos. En algunos casos, los cocodrilos pueden adoptar comportamientos cooperativos, colocándose en semicírculo a contracorriente para capturar peces en emigración.

La captura de animales no acuáticos se realiza casi siempre acechando desde el agua; el cocodrilo se acerca lentamente (o deja que sea la presa quien lo haga), manteniéndose sumergido con el extremo del hocico y los ojos fuera del agua. El procedimiento es tan eficiente, que no sólo consigue cazar animales terrestre, sino también gran número de pájaros. Sin embargo, fuera del agua las aves y los mamíferos se acercan peligrosamente a los cocodrilos pues sin el factor sorpresa, son más rápidos que éstos.


Una buena caza

Al río Grumeti, en Tanzania, llegan como cada temporada los ñúes en migración, sedientos tras la larguísima marcha realizada. Allí les esperan los cocodrilos gigantes del Nilo, sumergidos y dispuestos a cogerlos por sorpresa cuando se acerquen a las tan deseadas aguas del río.
La manada de ñúes se dirige nerviosa a la orilla. Beber es siempre una actividad peligrosa, y muchas crías no han visto nunca un cocodrilo. Entre dos ejemplares adultos, una cría de ñú se adentra en el agua. De repente, el río estalla y comienza la lucha por la presa.

El cocodrilo atrapa a la cría por una pata y la arrastra hacia el agua para ahogarla. Finalmente, el implacable mordisco de las potentes mandíbulas del cocodrilo en el lomo de la cría impedirá que ésta tenga posibilidad alguna de escapar al ataque.

La mordedura del cocodrilo nunca es mortal, pues con ella sólo pretende apresar a su víctima para girar enseguida sobre sí mismo y, en cuanto consiga desequilibrarla, hundiría hasta ahogarla. A menudo descuartizan la presa entre varios cocodrilos y cada uno traga pedazos enormes, incluyendo los grandes huesos. En ocasiones, pueden esconder la presa en un recodo bajo el agua, a la espera de que macere y sea más fácil trocearla.


A salvo de los padres

En la charca del Parque Nacional Kruger, los grandes depredadores como el cocodrilo se encuentran en su mejor ambiente, pues ven acercarse su almuerzo sin tener que esforzarse ni desplazarse. Por el contrario, las posibles presas han de estar extraordinariamente atentas al más mínimo movimiento sospechoso para acercarse hasta el límite a beber, pues no pueden renunciar al agua, imprescindible para la subsistencia. A veces gana el depredador y a veces la presa se sale con la suya y escapa, en una lucha por la vida que aquí se plasma de la manera más evidente.

Sin embargo, no todos los animales son presas fáciles ni posibles. Este es el caso de los hipopótamos, que no tienen nada que temer ante la compañía de los cocodrilos. Más bien al contrario, ejercen un cierto dominio sobre éstos, especialmente a la hora de buscar un hueco en la playa para tomar el sol, y si tienen que desplazar al gran lagarto, lo hacen sin complejos.


A los lomos de un hipopótamo

Esta situación es aprovechada por las crías de cocodrilo, que no dudan en subirse al lomo de los hipopótamos para quedar fuera del alcance de sus congéneres, que los atacarían sin piedad, pues constituyen un rico bocado para sus estómagos hambrientos.

Los pequeños cocodrilos dependen absolutamente de la madre al nacer. Esta los transporta dentro de su boca o sobre la cabeza, hasta el agua, donde los limpia y protege de cualquier ataque que pudiesen sufrir por parte de los grandes machos. No obstante, a los pocos meses las crías se independizan progresivamente hasta perder todo contacto con la madre, aunque, con sus escasos 40 ó 50 cm de longitud, aún resultan muy pequeñas y vulnerables a los ataques de los adultos. Por ello, el benjamín de la familia se siente más seguro tomando el sol sobre la superficie del gran herbívoro anfibio que junto a sus congéneres.

Así, los jóvenes cocodrilos, aspirantes a superdepredadores con el paso de los años, se ponen a salvo de los padres sin pagar peaje alguno al convertirse en pasajeros habituales de estos trolebuses naturales.





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