Recien Nacido La recepcion del recien nacido a pocos segundos del nacimiento
Un bebe termino tiene siguientes caracteristicas papa recibe a su hijo...






Recepción del recién nacido



A los pocos segundos del nacimiento, sea éste por vía vaginal o por cesárea, cuando disminuye la intensidad del latido del cordón umbilical, éste se secciona entre dos pinzas o clamps de plástico. Se produce casi sin darse cuenta la independización del bebé con respecto al cuerpo de la madre.


Este procedimiento es indoloro tanto para el bebé como para la mamá. Ahora podrás recibir a tu bebé, tocarlo, acariciarlo, mirarlo, y besarlo.

Mientras esto ocurre, el pediatra ya le ha efectuado el primer examen clínico que le permite determinar el score de Apgar (sistema de puntaje por el cual se valora el estado de salud del bebé al minuto del nacimiento). Para ello valoró la frecuencia cardíaca, el esfuerzo respiratorio, el tono muscular y el color de la piel.

Pocas veces nace el bebé con color rosado. Este se alcanza luego de algunos minutos de vida. La piel viene cubierta por una sustancia blanquecina, grasosa, llamada vermix caseoso, que la protege.
Manos y pies suelen estar azulados. Pueden permanecer de ese color varios días. Esto es normal.

Cuando ya has tenido tiempo de acariciar y hablar con tu hijo todo lo necesario, el neonatólogo necesita llevárselo para realizar un examen más detenido y minucioso en el "sector de recepción del recién nacido". Es un ambiente contiguo a la sala de partos que cuenta con todos los elementos necesarios para examinar y asistir al neonato.

Allí lo secaremos, especialmente en los pliegues cutáneos. Estamos en un ambiente cálido que nos permite examinar al bebé totalmente desnudo.

En ese momento completamos la aspiración de las secreciones con una sonda de tamaño adecuado a la contextura física de cada bebé. Es costumbre de muchos neonatólogos realizar una primera aspiración apenas se produce el nacimiento, aun antes de cortar el cordón umbilical.

Esta operación es indispensable cuando el liquido amniótico tiene meconio (material eliminado por el intestino fetal), pues esa sustancia extraña podría producir dificultades respiratorias si llegara a los pulmones.

La sonda de la sala de recepción está conectada a un sistema denominado Yanson, que facilita la aspiración. Esta se realiza en forma intermitente para evitar estímulos reflejos.

Actuando así no se corre el riesgo de producir una bradicardia (disminución de la frecuencia cardiaca). Avanzamos con la sonda hasta el estómago para verificar la permeabilidad del esófago.

Se corrobora la edad gestacional(tiempo al nacimiento) para ver si coincide con la determinada por la fecha de la última menstruación. Es necesario saber si el niño ha nacido de término, pretérmino o postérmino. Para ello utilizamos las siguientes pautas:

textura de la piel (piel muy fina es indicación de prematuro)
forma de la oreja

tamaño de las glándulas mamarias y formación del pezón
pliegues plantales.
Datos del examen neurológico nos advierten acerca del desarrollo neurológico madurativo del bebé.


Un bebé de término tiene las siguientes características:


piel rosada, pies y manos ligeramente azuladas
temperatura que irá variando de los 36 a los 36.9 grados
acostado sobre una colchoneta se presenta ligeramente encogido, con las extremidades flexionadas y los puños apretados, o las manos muy abiertas con los deditos algo rígidos.

La cabeza del recién nacido es proporcionalmente muy grande en relación con el cuerpo. Mide 35 cm. de diámetro en promedio. Podría tener cefalohematomas como producto de un parto prolongado. Estos no requieren ningún tratamiento ni dejan secuelas.

La fontanela (mollera en términos populares) debe tener un tamaño y tensión adecuada. Puede haber cabalgamiento de los huesos del cráneo, debido a la adaptación sufrida en el canal del parto. Son pequeños sobrerrelieves que desaparecerán en poco tiempo.

Los ojos por lo general son de color grisáceo. Pueden tener manchitas rojas. Y aunque no lo creas, tu bebé ve. La distancia óptima para que vea con nitidez es de 36 cm.

El bebé también oye los sonidos (frente a ellos pestañea o mueve la cabeza). Luego examinamos el tronco, auscultamos los pulmones, controlando la frecuencia respiratoria. Ella oscila entre los 40 y 60 por minuto. La respiración es superficial y regular.

La auscultación cardíaca nos permite detectar alteraciones congénitas y corroborar si se lleva a cabo normalmente el proceso de adaptación extrauterina del aparato cardiorrespiratorio. El bebé tiene una frecuencia cardiaca de 100 a 140 latidos por minutos, que puede aumentar durante el llanto.


Luego examinamos la panza y el cordón umbilical.


Finalmente controlamos los genitales. A los varones les palpamos los testículos para determinar su correcta ubicación en las bolsas y si el prepucio del pene está normalmente adherido al glande. No es correcto retraerlo. Esa fimosis fisiológica dura hasta el año. La fuerza del chorro miccional nos garantiza la normalidad.


Los labios mayores cubren a los labios menores y el clítoris de las niñas.


El examen físico concluye con la verificación de la estabilidad de las caderas para descartar una luxación congénita. Si existen dudas, se recurrirá a la radiografía o la ecografía de cadera.

Posteriormente se realizará un minucioso examen neurológico para valorar la respuesta del bebé a los distintos reflejos: el de Moro (abrir y cerrar las extremidades), el de succión, etc. Valoraremos la fuerza de los brazos y piernas.

Cumplido el examen del recién nacido procederemos a pesarlo y medir su perímetro cefálico. Se colocan de rutina gotas antinfecciosas en los ojos y suele administrarse una inyección de vitamina K (antihemorrágica).

Cuando todo está listo, lo envolvemos en una manta tibia y seca y le pedimos al papá que lo acerque a la mamá. No pasó mucho tiempo, en escasos minutos hemos podido verificar todo.

Cuando el parto es por cesárea, todo ocurre de manera similar. Procuramos por todos los medios que la paciente que debe someterse a una cesárea no reciba como castigo inmerecido el alejamiento prematuro de su recién nacido.


El Papá recibe a su hijito

En la mayoría de las clínicas y sanatorios se permite la presencia del padre en la sala de partos, pero no en las salas de operaciones en donde se efectúan las cesáreas. A nivel hospitalario los criterios son variables, pero muchas maternidades públicas tienen disposiciones similares.

La presencia del papá junto a la parturienta debe ser voluntaria. De nada sirve forzar a presenciar el parto a quien va a pasar sólo un mal momento. Afortunadamente, cada día es mayor el número de padres que piden presenciar el parto. Decimos que afortunadamente porque pensamos que algo que se concibió de a dos debe ser visto nacer de a dos, y posteriormente criado y educado de a dos.

La tríada madre-padre-hijo es fundamental para el mejor desarrollo de los vínculos familiares, tanto padres-hijo como marido-mujer.

La presencia del padre en sala de partos debe precederse de una instrucción acerca de que és lo que va a ver y cual será su función. No sirve de nada "arrojar" a un desprevenido inocente a lo desconocido. Es posible que sólo sirva para crear confusión. Pero cuando ha participado de la preparación psicoprofiláctica, su presencia es importante.

Participará del desarrollo del parto al lado de su mujer, desde donde no verá sangre ni heridas. Junto a ella pujará y se relajará, brindándole caricias y confort durante las contracciones. "Hinchará" como un fanático de fútbol, alentando a su "equipo favorito" -su mujer- durante el período dilatante y el expulsivo.

Cuando nazca el bebé, acompañará al neonatólogo en su examen en la sala de recepción, como prolongación de los ojos y los oídos de su mujer. Una vez listo para entregárselo definitivamente a la madre, será él el encargado de hacerlo. ¡Hay que ver la cara de un padre primerizo, fuerte y grandote, llevando a su recién nacido en brazos como si fuera de cristal, con una delicadeza que nunca había tenido antes en su vida!


Mamá puja con la ayuda de papá.


Ya falta poco.
¡Se ven los pelitos de la cabeza! ¡Pronto va a nacer! Toda la zona está pintada con desinfectante.
Mientras mamá puja, el bebé asoma la cabeza.
El doctor ayuda, corriendo los labios de la vulva.
Ha llegado el momento de hacer la episiotomía.

Ya lo conocemos Es igualito al papá
Acaba de nacer
Ha llegado el momento de cortar el cordón.
El bebé es examinado con mucho cariño después de que disfrutó de un prolongado abrazo con su mamá. Por eso no llora. Está tranquilo

Papá, mamá y bebé. Todos juntos y para siempre




» http://www.crecerjuntos.com.ar/recepcionnacido.htm


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